Soy Andrés Pérez, un hombre barranquillero, casado, con 2 hijos, Mormón, un tanto terco, observador y actor en este mundo. Con unas poderosas ganas de sobresalir e impactar al planeta con tanto bien como sea posible realizar. Y aunque suene radicalmente optimista es algo que siento dentro de mí. Pero para poder lograr mi cometido es necesario adquirir experiencia y conocimiento tanto por el estudio como por la fé.

En cuanto al trabajo soy un aficionado a la tecnología, programación y diseño en general. Comencé mi viaje laboral amando la ingeniería civil (particularmente el Diseño Estructural); que en cierta forma venía severamente influenciado por las nociones de mecánica aprendidas desde temprana edad. Luego de un hiato de 2 años que pasé al servicio de Dios como misionero en Chile y una poderosa súplica por trabajo, empecé a trabajar en el departamento de diseño de Energía Solar (grupo Tecnoglass: TGLS). Allí mi interés por el diseño en general pasó de ser algo ligeramente colindante al área de trabajo a una pequeña pasión por la simple complejidad del buen diseño. En todas las experiencias laborales hasta ese momento la programación llamó poderosamente la atención por su habilidad de acelerar las tareas que no requerían mucha intervención humana. Naturalmente esto llevó a mi entrada en Tecnosystems (otra empresa del grupo Tecnoglass: TGLS), donde aprendí incontables lecciones de programación y disfrute de la compañía de excelentes compañeros de trabajo (no que no los haya tenido antes, pero allí fue crucial a nivel personal).

Esta es una página construida para mostrar un poco de lo que soy. Si bien este tipo de páginas siempre está curada (es decir que el contenido es cuidadosamente revisado teniendo en cuenta toda la posible audiencia), se puede decir que esta es una pequeña muestra de quien soy en público y en general. Espero pronto habilitar comentarios en algunas de las páginas para facilitar las conversiones que puedan surgir de una u otra publicación.

No queda más que decir que: Siéntanse como en su casa, pero actúen como si estuvieran en la casa de la persona que más respeten en este mundo.

Cordialmente,

Andrés Pérez